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Colesterol y triglicéridos: fitoterapia con evidencia científica

Uno de los factores de riesgo fundamentales en la enfermedad cardiovascular es la hiperlipidemia, es decir, un nivel elevado de lípidos en la sangre. Estos lípidos de riesgo son el colesterol y los triglicéridos.colesterol y triglicéridos

Estas «grasas», si son superiores a los niveles normales en sangre y se mantienen en nuestro organismo por un tiempo extenso, pueden generar depósitos que desarrollen la enfermedad ateroesclerótica cardiovascular, la cual es una de las principales causas de mortalidad actual.

Enfermedad ateroesclerótica cardiovascular

colesterol y triglicéridos

La enfermedad ateroesclerótica cardiovascular se manifiesta, en última instancia, como la angina o infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular o ictus, y la enfermedad arterial periférica o dolor en la piernas (claudicación).

 

la enfermedad ateroesclerótica cardiovascular es una de las principales causas de mortalidad actual.

Todo ello es debido a un endurecimiento y/o estrechamiento de las arterias producido por la acumulación de colesterol en sus paredes. Así, si se forma un coágulo que reduzca o impida el flujo sanguíneo natural, resultará ser un trombo que podrá generar consecuencias graves como el infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

Diferencias y valores en la hiperlipidemia

Es importante subrayar que el colesterol y los triglicéridos son lípidos fundamentales para la vida. De hecho, el organismo requiere de colesterol para elaborar vitamina D, ácidos biliares, hormonas y otros compuestos, y este se encuentra presente en todas las membranas celulares del cuerpo humano. Asimismo, los triglicéridos sirven como «despensa de energía» para nuestros músculos y cerebro.

En una analítica de sangre encontraremos los valores que miden estas sustancias en nuestro interior, diferenciándose claramente tres tipos:

  • Lipoproteínas de muy baja densidad o VLDL: miden los triglicéridos.
  • Lipoproteínas de baja densidad o c-LDL: es el colesterol que se acumula en las arterias ocasionando riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Lipoproteínas de alta densidad o c-HDL: conocido como «colesterol bueno», ya que se encarga de recoger el colesterol de los tejidos para eliminarlo en el hígado a través de la bilis.

Los valores normales de estas lipoproteínas en el organismo son los siguientes:

  • Triglicéridos: menor de 150 mg/dl.
  • Colesterol total: menor de 200 mg/dl.
  • c-LDL («colesterol malo»): 70-129 mg/dl.
  • c-HDL («colesterol bueno»): 40-60 mg/dl.

Los valores anómalos que pueden advertir de una hiperlipidemia u otros trastornos son los siguientes:

  • Triglicéridos: (medio/alto: 150-199 mg/dl.), (alto: 200-499 mg/dl.), (muy alto: mayor o igual a 500 mg/dl.).
  • Colesterol total: (medio/alto: 200-239 mg/dl.), (alto: mayor o igual a 240 mg/dl).
  • c-LDL («colesterol malo»): (medio/alto: 130-159 mg/dl.), (alto: 160-189 mg/dl.), (muy alto: mayor o igual a 190 mg/dl.).
  • c-HDL («colesterol bueno»): (bajo: menor a 40 mg/dl.), (alto: mayor o igual a 60 mg/dl.).

Fitoterapia para tratar la hiperlipidemia

colesterol y triglicéridos

En primer lugar, antes que pensar en tratar el exceso de colesterol y triglicéridos a través de la fitoterapia o de fármacos de síntesis química como las estatinas, es imprescindible implementar medidas higiénico-dietéticas como la eliminación del hábito de fumar, la modulación del estrés y eliminar el consumo de bebidas alcohólicas y excesivamente azucaradas.

es imprescindible implementar medidas higiénico-dietéticas

Asimismo, incorporar una dieta rica en verduras frescas, cereales integrales, legumbres, tubérculos y alimentos ricos en grasas saludables, como las nueces, las almendras o el aceite de oliva, serán cambios oportunos para mejorar esta condición.

De igual modo, la actividad física moderada y regular es un factor esencial para eliminar el sedentarismo y contribuir a un estilo de vida y una salud óptima.

Fibra vegetal soluble

La fibra vegetal soluble como la pectina, los mucílagos y las gomas, ayudan a eliminar el colesterol c-LDL a través de los ácidos biliares y la formación de micelas.

Alimentos con fibra vegetal soluble:

Algunos de los alimentos con mayor concentración en este tipo de fibra son: la avena, las lentejas, las nueces, la linaza, la chía, las manzanas, los cítricos, las alubias y otras legumbres, las zanahorias, la cebada y numerosas semillas.

Así pues, es verdaderamente interesante incorporar este tipo de alimentos de manera habitual en la dieta si deseamos mantener o recuperar un entorno cardiovascular saludable.

Plantas medicinales con fibra vegetal soluble:

  • Cutícula de la semilla de llantén (Plantago ovata Forssk.): está especialmente indicada en el tratamiento de hipercolesterolemias de intensidad leve y moderada (alto nivel de colesterol c-LDL en sangre).
    • Dosis: 10 g al día en 2 o 3 tomas, media hora antes de las comidas, acompañada cada toma por agua abundante.
  •  Goma de garrofín, constituida por el albumen desecado y pulverizado de la semilla del algarrobo (Ceratonia silqua L.): empleada como coadyuvante en el tratamiento de hiperlipidemias e hiperglucemia.
    • Dosis: de 500 a 1.500 mg media hora antes de las comidas, acompañada de abundante agua.

Se debe tener en cuenta que la fibra soluble está contraindicada si se padece una obstrucción intestinal moderada o grave. Igualmente puede dificultar la absorción de otros fármacos que se tomen de forma concomitante.

Bulbo de ajo (Allium sativum L.)

bulbo de ajo

El bulbo de ajo es una de las drogas vegetales más apreciadas para bajar y regular los niveles de colesterol c-LDL. Además, es una auténtica maravilla para cuidar la salud cardiovascular, pues posee propiedades antihipertensoras, antiateromatosa (previene y sana los ateromas o lesiones que se producen en la capa más interna de las arterias), antiagregante plaquetaria y fibrinolítica (previene la formación de trombos).

Según organismos reguladores como ESCOP (European Scientific Cooperative On Phytotherapy) y EMA (European Medicines Agency), el bulbo de ajo está indicado en el tratamiento y la prevención de la ateroesclerosis, así como para abordar hiperlipidemias e hipertensión.

se produjo un descenso del 7% del colesterol total y un 10% del c-LDL

De hecho, se realizó un estudio empleando extracto de ajo envejecido (Yu-Yan, 2001), para comprobar si esta droga vegetal reducía realmente el colesterol en humanos. Los resultados fueron sorprendentes: se produjo un descenso del 7% del colesterol total y un 10% del c-LDL en las personas que consumieron el extracto de bulbo de ajo en comparación a los que tomaron un placebo.

Posología

Se recomienda tomar de 0,5 a 1 g de polvo de ajo desecado al día, correspondiendo esta cantidad a la ingesta de 1 diente de ajo al día, lo cual aporta al organismo de 3 a 5 mg de alicina (uno de los principios activos del bulbo de ajo).

El tiempo de ingesta de esta droga vegetal se recomienda que sea de larga duración, como mínimo durante 6 meses continuos (puede alargarse más tiempo) para tratar y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Usando las dosis recomendadas es apto durante el embarazo y la lactancia, siendo incluso beneficioso para los lactantes.

es apto durante el embarazo y la lactancia, siendo incluso beneficioso para los lactantes.

Precauciones

Es importante recordar que una de las acciones farmacológicas del bulbo de ajo es la de antiagregante plaquetaria, por lo tanto, se empleará con precaución en personas que hayan sido intervenidas quirúrgicamente de forma reciente o vayan a serlo en breve, personas con heridas abiertas y recientes que estén cicatrizando, personas que sufran de úlceras gástricas y aquellas que tomen de manera habitual fármacos anticoagulantes como sintrom.

Asimismo, si se exceden sobremanera las dosis recomendadas es posible que aparezcan malestares gástricos o alergias en casos puntuales.

No obstante, el bulbo de ajo es una droga vegetal con un margen terapéutico amplio, muy segura y benéfica para la salud en la inmensa mayoría de casos.

Hoja de alcachofera (Cynara scolymus L.)

alcachofaNos encontramos ante una droga vegetal excepcional para mantener óptimo el nivel de salud general y tratar los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. En concreto, la hoja de alcachofera, tan presente en las huertas mediterráneas, es útil para reducir los niveles de colesterol total, colesterol c-LDL y de triglicéridos del organismo.

la hoja de alcachofera es útil para reducir los niveles de colesterol total, colesterol c-LDL y de triglicéridos del organismo.

Además, posee una actividad colerética (estimula la producción de bilis en el hígado), hepatoprotectora (protege y cuida al hígado) y captadora de radicales libres, entre otras muchas acciones terapéuticas.

Por ello, los organismos reguladores como ESCOP y EMA recomiendan el uso de hoja de alcachofera en trastornos digestivos como vómitos, gases y/o dolor de estómago, así como en disfunciones hepatobiliares.

Volviendo a las hiperlipidemias, varios estudios (Brown, 1998) han demostrado como esta droga vegetal reduce entre 8-49 mg/dl el colesterol c-LDL, 12-55 mg/dl el colesterol total y 11-51 mg/dl el nivel de triglicéridos. Vemos pues, que se trata de una magnífica candidata para tratar con buenos resultados este tipo de trastornos de riesgo.

Posología

Se recomienda tomar infusión de 3 g de hoja desecada en 150 ml de agua, 2 veces al día. También puede administrarse a través de polvo, entre 600-1.500 mg día repartidos en 2-4 tomas diarias.

El tiempo total de administración de hoja de alcachofera será de un máximo de 2 semanas si se trata de trastornos gástricos, y de no más de 6 meses en caso de abordar hiperlipidemias.

No obstante, en este último caso es recomendable ser asesorado por un profesional.

Precauciones

No es adecuado el uso de esta droga vegetal si se padece alergia a la familia botánica a la que pertenece la alcachofa, las compuestas (Asteraceae), o si se sufren afecciones de las vías biliares (obstrucción, litiasis biliar, etc.) y hepatitis.

Al no existir datos sobre su seguridad durante el embarazo, la lactancia y niños menores de 12 años, como norma general no se administra la hoja de alcachofera en estos casos concretos.

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