Problemas de voz: usa la fitoterapia

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Los trastornos de la voz son realmente habituales entre la población. Las disfonías, afonías o la voz cansada, por citar algunos de los trastornos más comunes, condicionan o incapacitan de cierto modo la vida de quien las sufre, generalmente de forma transitoria y, en menor porcentaje, de modo más persistente.

Estos trastornos de la voz cursan acompañados, en un elevado número de casos, de otras afecciones como la irritación y/o inflamación de la mucosa laríngea, de las cuerdas vocales y, si la problemática persiste, puede motivar la aparición de nódulos vocales con complicaciones más serias.

Estos trastornos de la voz cursan acompañados, en un elevado número de casos, de otras afecciones como la irritación y/o inflamación de la mucosa laríngea y de las cuerdas vocales.

Profesionales cuya principal herramienta de trabajo es su voz pueden encontrar en estas afecciones un incómodo y persistente inquilino. Cantantes, coach vocales, profesores, monitores, locutores, presentadores y demás profesionales de la voz precisan tener su garganta y cuerdas vocales en óptimo estado.

El primer paso para lograr este objetivo es, sin duda, hacer nuestros unos hábitos de voz higiénicos. Para ello, conocer la propia voz y su correcto uso a través del entrenamiento vocal se torna indispensable, pues las afecciones anteriormente mencionadas suelen aparecer a causa de un abuso o fatiga de la voz. 

Conocer la propia voz y su correcto uso a través del entrenamiento vocal se torna indispensable.

Para tener más información sobre este tema te animo a que visites la web de David Monleón, amigo personal desde hace años y un magnífico Coach vocal que te enseñará todos los secretos para gozar de una salud vocal formidable.

El segundo paso para prevenir o resolver un trastorno de la voz puede ser a través de preparados fitoterápicos especialmente indicados para tal fin. Algunas de las mayores ventajas de estos compuestos vegetales son su enorme tolerabilidad por el organismo, su ausencia de efectos secundarios en la gran mayoría de los casos y su acción terapéutica sinérgica entre todas las sustancias activas para tratar la zona afectada.

A continuación, te muestro algunas de las plantas medicinales más indicadas y productos derivados de las mismas:

Agrimonia (Agrimonia eupatoria L.)

Esta maravillosa planta de pequeñas flores amarillas posee una acción hemostática local y cicatrizante. Además, en diversos estudios ha mostrado acción antiviral, antibacteriana y antiadhesiva, entre otras.

agrimonia

Esto la convierte en una planta capaz de sanar y cerrar las pequeñas heridas que tengamos en la garganta a causa de infecciones, inflamaciones de la mucosa y demás factores. Asimismo, ayudará a eliminar bacterias y virus patógenos e impedirá que puedan adherirse de nuevo a la mucosa.

No obstante, si buscas una planta medicinal ideal para prevenir infecciones virales y bacterianas, no dejes de leer mi entrada sobre la equinácea.

Tan relevantes son las propiedades terapéuticas de la agrimonia que, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la European Scientific Cooperative on Phytotherapy (ESCOP), aprueban su uso en el tratamiento de inflamaciones de la mucosa oro-faríngea y para la curación de heridas superficiales.

Para emplearla con seguridad:

Realizar una infusión con 1,5 g de parte aérea florida de agrimonia en 150 ml de agua. Esta infusión la emplearemos como un colutorio, realizando gargarismos y sin tragarla. Podemos realizar este proceso, usando una nueva infusión cada vez, de 2 a 4 veces por día.

Os recomiendo realizar 600 ml de infusión por la mañana para tenerla lista todo el día, ya que es más práctico que realizar 150 ml para cada toma.

Llantén menor (Plantago lanceolata L.)

Humilde y menuda planta con grandes virtudes. En este caso, su principal acción a tener en cuenta es la demulcente, aunque también ejerce como antiinflamatoria y antibacteriana. Tomarla en infusión, jarabe o extracto líquido protegerá las mucosas de la garganta, conservando su humedad y restaurando un entorno propicio para la recuperación y la salud de las cuerdas vocales.

plantago

Al igual que sucede con la agrimonia, la EMA también aprueba el uso del llantén para las indicaciones citadas.

Para emplearla con seguridad:

Realizar una infusión de 2 g de hojas de llantén en 150 ml de agua y tomarla de 2 a 3 veces al día. En este caso es adecuado ingerirla, pues sus beneficios actuarán a lo largo del tracto digestivo.

El llantén se encuentra presente dentro de la formulación del jarabe Actirub 125 ml (complemento alimenticio), producto especialmente diseñado para tratar la tos y las irritaciones de garganta.

 


Malvavisco (Althaea officinalis L.)

Se trata de una de las mejores plantas para cuidar la garganta y las vías respiratorias. La enorme riqueza en mucílagos de su raíz la dota de una potente acción demulcente, la cual protege a los tejidos de sufrir inflamaciones locales, contribuye a rehidratar las mucosas y calma enormemente la tos y la irritación.

malvavisco

Asimismo, se ha comprobado que los polisacáridos del malvavisco estimulan la viabilidad y proliferación de las células epiteliales, aquellas que componen las mucosas y piel de nuestro organismo.

Tanto la EMA como ESCOP aprueban su uso para tratar la irritación faríngea asociada a la tos seca.

Para emplearla con seguridad:

Realizar un macerado acuoso frío de 3 g de raíz troceada de malvavisco en 150 ml de agua. Tomar este preparado varias veces al día, sin superar la dosis diaria de 15 g de raíz de malvavisco. En este caso realizamos un macerado en frío para extraer en el agua los mucílagos y evitar extraer almidón.

El macerado acuoso en frío se realiza de forma muy simple: incorporamos la droga vegetal (raíz de malvavisco troceada) en la cantidad de agua pertinente, sin que esta supere los 40ºC. Dejamos reposar (macerar) la mezcla durante 30 minutos, removiéndola cada poco tiempo, y pasado este tiempo colamos la solución desechando el bagazo (raíz de malvavisco usada). Es entonces cuando el preparado está listo para tomar. 

Tanto el malvavisco como el llantén forman parte de la composición del jarabe para calmar la tos y cuidar las vías respiratorias denominado Aquilea tos jarabe (complemento alimenticio).

Si lo deseas también puedes beneficiarte de estas tres potentes plantas medicinales uniéndolas en una tisana. Para ello, tan solo es necesario que realices una mezcla con las mismas cantidades de parte aérea florida de agrimonia, de hojas de llantén y de raíz de malvavisco.

Hecho esto, tomas 2 o 3 g de la mezcla y la infusionas en 150 ml de agua cercana al punto de ebullición. Y ya está lista para disfrutar.

Seguridad

Las tres plantas medicinales expuestas gozan de una amplia seguridad y de un amplio margen terapéutico, no habiéndose descrito ningún tipo de efecto secundario derivado de su consumo hasta la actualidad (dentro de las dosis recomendadas).

De hecho, la agrimonia y el llantén pueden emplearse en niños a partir de 1 año de edad con total seguridad, siempre y cuando se emplee la dosis oportuna, la cual es distinta a la requerida por un adulto.

No obstante, el malvavisco no debe emplearse en niños menores de 3 años de edad ni en mujeres embarazadas y lactantes. Igualmente, debido a su alto contenido en mucílagos, puede interferir en la absorción de otros fármacos si se toman de forma concomitante (a la vez). Si ese es el caso, se debe tomar 30 minutos antes o 2 horas después de tomar el fármaco.

Deseo que todas las personas que usáis la voz como herramienta e instrumento podáis aprovechar al máximo las virtudes que nos regala la naturaleza para la salud.

Vuestra labor es necesaria y realmente hermosa.

Imagen destacada de Katemangostar.

Recuperar lo sagrado

sagrado

Es tiempo de recuperar lo sagrado. Son días de volver la mirada hacia las raíces y de reclamar la trascendencia que habitamos y que nos habita, como enjambre de abejas endulzando el vivo y añoso tronco que las cobija.

No se trata de una reivindicación religiosa, ni siquiera me refiero a una demanda de índole espiritual. Nada de eso. Al igual que el canto de la oropéndola busca ser atendido y considerado para, en última instancia, perpetuar la especie, hoy mi reclamo se torna práctico, abanderado pragmático de los tiempos presentes.

La renuncia de lo sagrado nos precipita directamente al abismo.

Y es que, la renuncia de lo sagrado nos precipita directamente al abismo. Nos destierra de nuestro propio hogar y subasta las nobles riquezas que nos fueron concedidas como herencia. Como obra sin autor, quedamos huérfanos y a merced de ávidas intenciones que reclaman su ganancia a costa de lo inefable.

Por ello, lo importante debe volver a ser sagrado. Únicamente a través de este profundo reconocimiento seremos capaces de conservarlo. Lo sagrado no tiene precio, al tiempo que su valor es infinito e inconcebible. No puede comprarse ni venderse, ni está sujeto a las leyes del mundo. Tan solo puede venerarse y respetarse, siendo empleado para fines de semejante naturaleza.

¿Y que es lo sagrado? La vida, sin duda. Y la naturaleza como genuina manifestación de la misma. Esta es la enseñanza que tantas culturas y tradiciones pretéritas nos han mostrado, desde los nativos americanos hasta los aborígenes australianos, pasando por el pueblo celta y la propia tradición cristiana. 

Si bien es cierto que, al igual que en todas las sociedades humanas conocidas, el miedo, el deseo de poder y la soberbia han emergido de algún modo u otro y han podido empañar y tergiversar esta inmaculada visión, el mensaje de fondo siempre ha permanecido presente e inmutable, como así han mostrado al mundo las numerosas vidas de tantos hombres y mujeres lúcidos y virtuosos, sirviendo de testimonios vivos de tan sublime realidad.

Entender que la vida que palpita y da forma a un árbol es sagrada, que el fruto que tomamos de él y nos nutre es un regalo y que su presencia es una bendición se torna un cambio de paradigma necesario, imprescindible para instaurar con éxito un nuevo modelo de sociedad.

Una sociedad que no comercia con lo que no tiene precio, sino que lo toma como un maná, en su cantidad justa y necesaria.

Una sociedad que entiende lo sagrado, que hace de los bosques y selvas sus templos, que bendice las aguas, que honra los vientos y contempla con asombro y admiración la prístina cúpula celeste. Una sociedad que no comercia con lo que no tiene precio, sino que lo toma como un maná, en su cantidad justa y necesaria, como el arrendajo que siembra y expande el bosque al guardar los frutos que le servirán de alimento.

Así como el viejo tocón permanece vivo por las raíces hermanas de árboles colindantes, la sociedad que está naciendo primará de valores genuinamente vegetales. Cooperación, comprensión, inclusión, adaptación, compromiso, servicio, confianza y propósito serán algunos de los principales tripulantes de este florido navío, comandado por la lucidez que otorga el reconocimiento de la trascendencia propia y del planeta.

Por todo ello, es tiempo de recuperar lo sagrado.

Trastorno por déficit de naturaleza

déficit de naturaleza

Exploremos el trastorno por déficit de naturaleza, pero primero, pongámonos en situación. Los seres humanos hemos tenido éxito evolutivo como especie gracias al entorno natural del cual formamos parte. Los bosques y campos nos han proporcionado refugio, alimento, seguridad, calor, diversión, medicina e inspiración, entre otras muchas cosas.

Si reducimos todo el tiempo transcurrido desde el origen de nuestro planeta Tierra hasta nuestros días en un solo año, vemos que el primer Homo Sapiens aparece el día 31 de diciembre a las 23:30h. Es decir, toda nuestra historia como humanidad corresponde tan solo a 30 minutos dentro de todo un año de vida del planeta. Si vamos más allá y continuamos con el ejemplo, el tiempo correspondiente a nuestra vida mayormente urbanita y en entornos metropolitanos es de 0.7 segundos, el 0.04% del tiempo total de nuestra existencia como especie.

En ese tiempo tan corto, casi imperceptible, gran parte de los seres humanos hemos dado la espalda a la naturaleza, desvinculándonos de ella y creando un entorno artificial repleto de estímulos y materiales desconocidos hasta el momento para nosotros. Es cierto que el experimento está siendo fascinante, y que mucho de lo que descubrimos nos ayuda a desarrollarnos como civilización y a mejorar nuestra calidad de vida, no obstante, también hemos empezado a descubrir la otra cara de la moneda de este avance en solitario, pues empezamos a experimentar el precio a pagar por dejar de lado a quién, por siempre, es nuestra compañera de equipo: la naturaleza.

EL TIEMPO CORRESPONDIENTE A NUESTRA VIDA MAYORMENTE URBANITA Y EN ENTORNOS METROPOLITANOS ES DEL 0.04% DEL TIEMPO TOTAL DE NUESTRA EXISTENCIA COMO ESPECIE.

Así, en los últimos tiempos, en los que las nuevas tecnologías toman un papel preponderante en nuestra vida diaria y nos vemos imbuidos en nuevas formas de vida que tienen como contexto las ciudades modernas, cada vez es más común sentir las consecuencias de nuestra alienación natural. Estos síntomas se han agrupado bajo el paraguas de lo que se denomina actualmente como trastorno por déficit de naturaleza, término acuñado por primera vez en el año 2008 por el estadounidense Richard Louv en su libro “Los últimos niños en el bosque”.

El trastorno por déficit de naturaleza es la consecuencia directa de la falta continuada y repetida de contacto con entornos naturales y elementos propios de los ecosistemas de los que formamos parte de manera natural. Aunque todavía no se considera como un trastorno médico, se lo relaciona con disfunciones como:

  • El TDAH.
  • La obesidad.
  • La deficiencia de vitamina D.
  • La ansiedad.
  • La depresión.
  • La fatiga atencional.
  • El estrés.
  • La irritabilidad.
  • Enfermedades respiratorias.

Y es que, el peaje por dejar de lado la naturaleza no es baladí. Se prevé que para el año 2050 el 68% de los seres humanos viviremos nuestra mayor parte del tiempo en grandes ciudades. Si no consideramos el contacto con la naturaleza y la preservación y creación de espacios naturales como un aspecto capital de nuestra supervivencia como especie, los desequilibrios a los que nuestros cuerpos y mentes se verán sometidos serán cada día más generalizados e intensos.

SE PREVÉ QUE PARA EL AÑO 2050 EL 68% DE LOS SERES HUMANOS VIVIREMOS NUESTRA MAYOR PARTE DEL TIEMPO EN GRANDES CIUDADES.

Nunca antes en nuestra historia como especie había ocurrido tal situación. Las personas que habitamos en estos momentos el planeta, muchas de ellas pertenecientes a las generaciones más jóvenes, son las personas que mayor cantidad de información sobre el mundo poseen a nivel global. Son capaces de nombrar especies animales del continente africano u Oceanía y explicar con facilidad el funcionamiento de un ecosistema tropical. En cambio, su experiencia de contacto directo con la naturaleza suele ser sorprendentemente limitada y su vínculo con el entorno natural más inmediato es débil o incluso nulo.

EL OLOR A RESINA DE PINO, EL CANTO DE LA ALONDRA, LA VÍA LÁCTEA EN PLENA NOCHE O EL TACTO DEL BARRO Y LA HIERBA EN LOS PIES DESCALZOS SON SENSACIONES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN PARA NUMEROSAS PERSONAS.

Así, nos encontramos ante la paradoja de una sociedad altamente informada sobre la naturaleza y aparentemente sensibilizada sobre esta, que en el fondo y en la práctica no se siente una con ella, pues no ha generado un vínculo con la misma a través de la experiencia directa. Todo lo aprendido se recibió de forma indirecta, a través de pantallas de cristal líquido y vitrinas de cristal. El olor a resina de pino, el canto de la alondra, la vía láctea en plena noche o el tacto del barro y la hierba en los pies descalzos son sensaciones en peligro de extinción para numerosas personas. Conocemos como nunca antes el movimiento y las características de las estrellas y no podemos verlas, cegados por nuestra propia luz metropolitana. Los árboles y arbustos de nuestras ciudades y parques públicos son considerados mobiliario urbano, equiparando su función y utilidad a la de una farola o una papelera. Mientras tanto, nuestra salud no entiende esta separación y pierde el equilibrio.

Por suerte, la naturaleza está de nuestro lado. Por nuestra sangre corren efluvios naturales y nuestros genes custodian nuestro recorrido silvestre hasta la actualidad. Nos hemos engendrado en el vientre del planeta y, por tanto, somos sus hijos e hijas biológicos. Esto se traduce en que, simplemente ordenándonos en relación a lo natural y ocupando nuestro lugar con orgullo y humildad, la salud podrá ser el estado natural desde el que vivamos nuestros días.

Este hecho se manifiesta de múltiples formas, como por ejemplo, en la enorme cantidad de beneficios que nos aporta a los seres humanos pasar unas horas en el campo, o en las virtudes que las plantas nos regalan al incorporarlas como alimento prioritario en nuestra dieta, o en la medicina que encierran sus flores, frutos y sus otras partes vegetales. Simplemente pasar unas pocas horas en contacto directo y relajado con la naturaleza, realizando la actividad que se ha denominado como Baño de bosque (práctica bautizada en Japón como shinrin yoku), nos aportará los siguientes beneficios:

  • Al pasar unas horas en un entorno natural acontece un incremento significativo de linfocitos citolíticos naturales, también llamados células NK (Natural Killer). Estos linfocitos forman parte de nuestro ejército de defensa interno y unas de sus funciones principales es la eliminación de células tumorales y células infectadas por virus.
  • La presión arterial desciende y se regula.
  • Los niveles de cortisol, también conocida como la hormona del estrés, bajan y se regulan.
  • Se estimula la producción de serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad.
  • Tanto la tensión física, como la mental y la emocional suelen descender y liberarse en cierta medida.
  • El organismo es mejor y más eficientemente oxigenado.
  • Mejora la concentración y la atención dirigida.
  • Mejoran los procesos creativos.
  • Se estimula una sana gestión emocional.

AL PASAR UNAS HORAS EN UN ENTORNO NATURAL ACONTECE UN INCREMENTO SIGNIFICATIVO DE LINFOCITOS CITOLÍTICOS NATURALES, TAMBIÉN LLAMADOS CÉLULAS NK (NATURAL KILLER).

Asimismo, existen estudios que relacionan distintos estímulos naturales, como por ejemplo la imagen de un árbol, un paisaje o una planta, con una recuperación más rápida y con un menor consumo de fármacos analgésicos por parte de personas sometidas a una intervención quirúrgica. Del mismo modo, los niños y niñas con contacto recurrente con el medio natural se califican a sí mismos en un grado mayor de autoestima que sus compañeros puramente urbanitas. Como vemos, al exponernos de forma relajada y establecer un contacto real con elementos naturales nuestra salud se potencia en distintos niveles, pudiendo considerarse esta repercusión como parte del llamado efecto biofilia, término acuñado por Edward O. Wilson para referirse al sentido de conexión innato que siente la vida hacia la propia vida. Esta conexión con la vida nos resulta imprescindible y favorece un correcto desarrollo del ser humano en cualquiera de sus etapas vitales.

LOS NIÑOS Y NIÑAS CON CONTACTO RECURRENTE CON EL MEDIO NATURAL SE CALIFICAN A SÍ MISMOS EN UN GRADO MAYOR DE AUTOESTIMA QUE SUS COMPAÑEROS PURAMENTE URBANITAS.

El trastorno por déficit de naturaleza tiene su solución más cerca de lo que creemos. Un paseo por el parque más cercano, una escapada de fin de semana al campo o introducir plantas en nuestro hogar serán acciones efectivas para restablecer nuestro vínculo natural con el medio. Al vivir de manera más coherente con la naturaleza y, consecuentemente, con nuestra propia identidad, nuestra salud se verá estimulada y potenciada. Casi sin ser conscientes, nos vemos reconocidos en un entorno confiable en el que una parte ancestral y primitiva de nosotros mismos sabe que puede tener éxito y prosperar. Y es este hecho tan trascendental el que nos nutre, nos calma y nos aporta una profunda serenidad.

Equinácea, la muralla florida del aparato respiratorio

equinacea

Existen numerosas plantas medicinales indicadas para tratar las infecciones virales de las vías respiratorias, no obstante, pocas concentran virtudes tan acertadas para estas dolencias como esta bella y magnifica planta, la equinácea.

Gripes, resfriados, catarros, laringitis, amigdalitis y tantas otras afecciones de las vías respiratorias suelen ser, en la inmensa mayoría de las ocasiones, infecciones de origen viral. La familia de los coronavirus generan infecciones como el COVID-19, el SARS o el MERS; virus del género influenza son responsables de la gripe; los rinovirus causan los resfriados y los adenovirus producen laringitis. Y así muchos más.

Propiedades de la equinácea

Por suerte, contamos con una poderosa y efectiva aliada: Echinacea purpurea (L.) Moench. Esta suele ser la especie de equinácea más empleada en preparados fitoterápicos, no obstante, también se encuentran dentro de la farmacopea europea las especies Echinacea angustifolia DC. y Echinacea pallida (Nutt.) Nutt.

Las partes de la planta con acción farmacológica, denominadas drogas vegetales, son dos: la sumidad florida (Echinaceae purpureae herba) y la raíz (Echinaceae purpureae radix). Ambas son reconocidas por la Agencia Europea del Medicamento como drogas vegetales seguras y eficaces, pero tan solo una de ellas posee evidencia científica que le otorga un uso médico bien establecido: la sumidad florida de equinácea.

Es capaz de aumentar la actividad de los macrofagos alveolares y estimular la fagocitosis, proceso por el cual nuestro sistema inmune puede capturar y eliminar partículas nocivas y patógenos como los virus.

Su principal acción sobre el organismo es la inmunomoduladora y la antiinflamatoria, ejerciendo una mayor actividad comprobada en los pulmones. De hecho, es capaz de aumentar la actividad de los macrofagos alveolares y estimular la fagocitosis, proceso por el cual nuestro sistema inmune puede capturar y eliminar partículas nocivas y patógenos como los virus. Asimismo, los principios activos contenidos en la equinácea han demostrado poder inhibir la inducción viral de ciertos rinovirus, adenovirus, influenza, herpes y más.

Por tanto, esta maravillosa planta está especialmente indicada para prevenir y tratar (sobre todo en las primeras fases) las infecciones de las vías respiratorias altas. Es una auténtica maravilla, ya que al tomarla durante los cambios de estación o ante un tiempo de epidemia viral puede marcar la diferencia entre contraer o no la infección.

Tomarla durante los cambios de estación o ante un tiempo de epidemia viral puede marcar la diferencia entre contraer o no la infección.

Precaciones

No obstante, es necesario recordar que las plantas no son inocuas, ya que su bioquímica interactúa profundamente con la nuestra. En este caso, es importante no superar los dos meses tomando equinacea, pues a partir de este tiempo puede darse un efecto inmunodepresor. Asimismo, no deben tomar estas drogas vegetales personas con alergia a la familia botánica de las compuestas (Asteraceae), ni personas con enfermedades autoinmunes, con inmunodeficiencias o bajo tratamientos inmunosupresores.

Una vez terminado el periodo de consumo de esta planta medicinal es aconsejable no tomarla durante el doble de tiempo del que la hemos consumido. Es decir, si la tomamos durante un mes sería necesario abstenerse durante dos meses hasta volverla a tomar. Esta norma sirve para muchísimas plantas medicinales.

Productos

Si queremos un producto que nos garantice calidad, seguridad y eficacia es conveniente recurrir a preparados fitoterápicos estandarizados. Esto no quiere decir que las infusiones caseras no sean útiles, pero no nos garantizan la concentración de principios activos y la potencia requerida para ejercer su acción terapéutica de manera óptima.

Actualmente la oferta de preparados y productos de equinácea es enorme, pero no todos cumplen las expectativas que podemos esperar de ellos. Aspectos como la droga vegetal empleada, la concentración de la misma, el preparado usado y su forma farmacéutica serán claves. A continuación adjunto dos productos que considero muy válidos:

  • Echinamed comprimidos. A. Vogel.
  • Extracto natural de equinácea. Fórmula XXI. Soria Natural.
Así pues, si deseas dejar de experimentar infecciones respiratorias recurrentes, no dudes en probar esta magnífica planta medicinal. Te aseguro que te sorprenderá.
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